Con las olimpíadas los ‘haters’ de redes sociales volvieron al centro de la escena mediática

En los últimos días y en el marco de situaciones vividas por deportistas de alto rendimiento en los Juegos Olímpicos de Tokio se reavivó el viejo dilema sobre las libertades que presentan las redes sociales para opinar sobre cualquier tema o bien, lo que es peor, descalificar a personas desde el anonimato. 

Los ‘haters’ u odiadores, en especial los que se mueven en Twitter e Instagram, no hicieron más que exponer una realidad padecida a menudo por artistas, famosos, figuras de diversas disciplinas o simplemente por usuarios, modelos, humoristas o influencers con miles de seguidores y que hacen de las redes su medio de vida. 

Si bien los mensajes más agresivos se dan por lo general subrepticiamente y emanan de falsos usuarios que actúan bajo  distintos pseudónimos, lo cierto es que estas acciones demostraron que pueden comprometer la salud mental de quienes reciben los ataques en redes. 

Uno de los casos más resonantes fue el de la joven nadadora argentina Delfina Pignatiello, que recibió tantas críticas de los ‘haters’ que decidió dejar de escribir en Twitter, borró videos y fotos de su cuenta secundaria (@Soulisbw), eliminó todos sus videos de su canal de Youtube (con 72.500 suscriptores y 1,5 millón de reproducciones).

Siempre se pregona que el buen uso de las redes sociales es totalmente valedero, lo cual es cierto ya que muchas personas saltaron a la fama de este modo o pueden vender sus marcas a través de las diferentes plataformas. Sin embargo, también es cierto que quienes ingresan en este mundo deben prepararse mentalmente para lo que puede venir o, simplemente, tener sus cuentas de manera privada. 

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